El PSOE lamenta que el PP de la DPH haya esperado a terminar el curso escolar para pedir a Educación que abone las cuantías de los comedores escolares asistenciales

En el último pleno, y tras tres propuestas similares desde septiembre, se aprobó por unanimidad la propuesta del Grupo Socialista solicitando al Gobierno de Aragón que pague a los ayuntamientos que mantienen estos servicios las subvenciones correspondientes al presente curso escolar.

Algunos consistorios tienen déficits superiores a 7.000 euros al año. Costean, con la ayuda de las madres y padres, un servicio que no es de su competencia pero que es fundamental: que sus niños y niñas no pierdan el derecho a un comedor escolar. Algo básico para garantizar la conciliación y la igualdad educativa, más aún en el medio rural”. María Clusa, diputada provincial, lamenta que “el equipo de gobierno provincial haya esperado a que terminara el curso para sumarse a nuestra petición al Gobierno de Aragón, que no es otra que el Departamento de Educación abone las cuantías que adeuda a los consistorios que mantienen con fondos propios este servicio”.

Hasta hace unas semanas, el retraso en el pago por parte del ejecutivo autonómico era de dos cursos escolares completos, “dos años en los que más de 40 ayuntamientos de nuestra provincia han adelantado entre 4.000 y 14.000 euros anuales para mantener el servicio. Es injusto. Y no entendemos que el Partido Popular haya negado nuestra petición las tres veces anteriores en las que hemos traído este tema al pleno provincial”.

Mientras el Gobierno de Aragón, señala Clusa, “siga retrasando los pagos, estará generando incertidumbre en estos pueblos, además de desigualdad: hay alumnos transportados que en algunos municipios comen gratis y en otros tienen que pagar”. Por eso, la propuesta del PSOE planteaba también equiparar las cuotas.

Al final, tras tres propuestas similares desde septiembre, a la cuarta fue la vencida y logramos unanimidad en este asunto. En el Grupo Socialista creemos que esta moción no debería haber sido necesaria. Pero lo es. Porque seguimos viendo cómo se maltrata institucionalmente al medio rural, a sus familias, a sus ayuntamientos, y en este caso, a algo tan básico como el comedor escolar”.

Para Clusa, “la educación pública en el medio rural no puede depender del voluntarismo de los ayuntamientos, ni de la buena voluntad de las AMYPAS, ni de que un pago llegue dos años tarde. Porque mientras tanto, la conciliación de las familias se tambalea, y la continuidad del comedor, que es clave para mantener la escuela rural abierta, peligra”.