El lunes 11 de diciembre los medios de comunicación locales y aragoneses se hacían eco del pacto entre PP y VOX en el Ayuntamiento de Huesca para sacar adelante los presupuestos municipales del ejercicio 2024. Hasta ahí todo normal e incluso esperable dados los antecedentes existentes en Aragón. Unos y otros han hecho un teatrillo de falsos enfrentamientos que ha durado poco más de seis meses. A través del pacto presupuestario ambos partidos se han quitado la careta. Los de Santiago Abascal querían el Ayuntamiento oscense, y lo ha asaltado. El PP, por su parte, se ha doblegado a las voluntades de VOX.
El pasado día 11, la señora Lorena Orduna no solo pactó los presupuestos con la ultraderecha, sino que firmó su abdicación como alcaldesa de la ciudad al quedar en manos de los deseos del señor Rubió. VOX ya gobierna en Huesca con solo dos concejales y un puñado de votos; la señora Orduna, con sus doce ediles, se verá obligada a hacer lo que le diga Vox.
En este pacto ha habido dos grandes víctimas colaterales: los fondos para la cooperación al desarrollo y el festival Periferias. Ambas estaban en el punto de mira de la ultraderecha, y ha conseguido que no haya partidas para ellas en los presupuestos municipales. ¿Cuál será el próximo asalto? ¿La participación ciudadana? ¿La intromisión irrespetuosa en la programación cultural habitual?
El PP, que hace poco se autodenominaba centro derecha y presumía de su papel de defensor de la cultura, ya es un agente más del ataque a la cultura y la libertad de expresión. En Huesca, como otras ciudades, ya es el censor entre censores exhibiendo sin pudor lo que ellos entienden como superioridad moral.
No nos dejemos engañar por aquellos que quieren blanquear al Partido Popular, diciendo que, si no necesitaran a VOX, el festival Periferias no hubiera sido cancelado. Es la señora Orduna la que ha acabado con el festival al no imponer su autoridad y claudicar ante la sinrazón de VOX.
El señor Rubió y la señora Orduna lo tenían muy claro: tenía que desaparecer Periferias por una cuestión puramente ideológica, eliminando todo aquello que no esté en consonancia con sus presupuestos e ideas. Es curioso que los que están en contra de la llamada “cultura de la cancelación” sean los que cancelen, que los defensores de la “libertad de expresión” no permitan que el mundo de la cultura se exprese en libertad.
No se trata de una cuestión de falta de viabilidad económica o de un agotamiento de las propuestas del festival, como el equipo de gobierno del Ayuntamiento quiere hacer ver. Tampoco es la falta de apoyo popular, la reacción de la sociedad oscense ante la supresión de Periferias contradice esta falacia.
La señora Orduna quería promocionar la ciudad de Huesca, tenía el plan de ponerla en el mapa. Constatamos que la hoy alcaldesa desconocía que la ciudad ya estaba en el mapa gracias a la cultura, y muestra de ello ha sido la cobertura que ha tenido en los medios informativos nacionales y la reacción de multitud de personas relacionadas con la cultura su decisión de acabar con Periferias.
La cultura nos hace pensar, nos hace tener opiniones propias, nos capacita para hacer crítica constructiva; la cultura nos ayuda a ser personas únicas, autónomas, verdaderamente demócratas y libres. Y esto es lo que odian VOX y el PP. Ellos quieren imponer sus ideas, sus argumentaciones simples, y para ello no dudan en emplear todas las armas a su alcance, desde la mentira a la censura. No dudan en apropiarse de símbolos nacionales, de conceptos universales como la ‘libertad de expresión’ para corromperlos y desprestigiarlos y así promover el enfrentamiento social. Y saben que para lograr este objetivo hay que acabar con la cultura. Y es lo que han hecho, también, en Huesca.
El día 11 de diciembre de 2023 la señora Orduna colocó a Huesca en la lista de la vergüenza de las ciudades censoras de la libertad de expresión que atacan la cultura. Mala manera de cumplir su plan para que se conozca nuestra ciudad en toda España.